ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE TERAPIA CENTRADA EN LA PERSONA Y COUNSELLING

Miembro de:
 The European Association for Person-Centred and Experiential Psychotherapy and Counselling

Avalado por el Centro de Investigación en Ciencias del Comportamiento 

Organizan:

CURSO SUPERIOR DE FORMACION EN

COUNSELLING

ESPECIALISTA EN

 TERAPIA CENTRADA EN LA PERSONA

Teoría y Metodología en Counselling, Especialista en Terapia Centrada en la Persona

Formación Profesional de Experto en la Relación de Ayuda, Consejero-Asesor Personal



Modalidad: Online, con sesiones mensuales por Skype
Matricula: Abierta todo el año
Duración: 950 horas
Programa de formación:
- Bloque I: 650 horas (600 horas de formación teórica y 50 horas de trabajo de fin de curso)
- Bloque II: 300 horas (100 horas de terapia individual y 200 horas de prácticas y supervisión)
Formación acreditada para obtener el Certificado Profesional Español y Europeo de Psicoterapeuta y Counsellor

Director del curso:
Prof. Dr. Ion Corcuera Llorente
Doctor en Ciencias de la Conducta
Director del Centro de Investigación en Ciencias del Comportamiento
PREMIO MUNDIAL DE EDUCACIÓN 2011

Profesores invitados:
José Rodríguez Devesa
Presidente de la Asociación Española de Terapia Centrada en la Persona y Counselling
Psicoterapeuta de Orientación Rogeriana
Ana Teresa García González
Secretaria de la Asociación Española de Terapia Centrada en la Persona y Counselling
Psicóloga
Psicoterapeuta de Orientación Rogeriana

QUE ES COUNSELLING Y LA TERAPIA CENTRADA EN LA PERSONA

El Counselling y la Terapia Centrada en la Persona, es una relación auxiliar de ayuda entre un profesional, el Terapeuta o Counsellor y un cliente, el cual realiza una demanda ante una situación del presente difícil de resolver por sí solo, como conflictos o crisis.

El Counselling y la Terapia Centrada en la Persona no consiste en dar consejos, es un servicio de acompañamiento que se desenvuelve en un ambiente seguro y de confianza , que permite al cliente clarificar los elementos de la realidad y desarrollar su control, favoreciendo la toma de decisiones para el cambio que se quiere realizar o su crecimiento personal.

Cada persona posee la capacidad de reflexionar y actuar cuando se establece el espacio y las circunstancias adecuadas, alimentadas a través del diálogo en un proceso orientado hacia la resolución del problema, trabajando en el presente y no en el pasado. El terapeuta intentará estimular y capacitar a la persona para la autoayuda y autonomía, ofrecerle las herramientas necesarias para que el cambio se produzca por si mismo, todo esto en un clima basado en la honestidad, respeto y empatía por nuestro cliente.


El Counselling y la Terapia Centrada en la Persona es un enfoque de terapia que contiene el fenómeno de la relación de ayuda como método para restablecer el equilibrio emocional de una persona. Un modelo de intervención especifico para la solución de problemas (no clínicos) de ámbito personal e interpersonal.

La terapia, ayuda a la persona para resolver sus problemas con una intervención mínima por parte del terapeuta, sin la manipulación que utilizan otros expertos, siempre es el cliente quien toma las decisiones con responsabilidad y que considera necesarias para la resolución de sus conflictos y de su propia vida.
El Counselling y la Terapia Centrada en la Persona se distingue de otras ciencias en la utilización de la terminología de paciente, como alguien que padece una enfermedad y demanda ayuda de personal especializado, mientras que la utilización por nuestra parte de la palabra cliente o persona nos referimos a la atención completa del ser humano que es aquejado por sentimientos, pensamientos y actos que continuamente ponen en peligro su relación consigo mismo y con los demás, esto no constituye una enfermedad ya que trabajamos sobre personas sanas, no perseguimos el fin de la curación ya que no son pacientes, de esta manera establecemos una relación que nada tiene que ver con la de salud-enfermedad.

El Counselling y la Terapia Centrada en la Persona mira la vida desde una perspectiva no patológica, aceptar que lo sano es no ser perfecto, aceptar a los demás y aceptarse tal y como somos, con nuestras luces y nuestras sombras.
Carl Rogers

LA FELICIDAD

Permítase ser humano. Cuando aceptamos las emociones, como el miedo, la tristeza o la ansiedad, como naturales, somos más propensos a superarlas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, conduce a la frustración y la infelicidad.

La felicidad se encuentra en la intersección entre el placer y el significado. Ya sea en el trabajo o en el hogar, el objetivo es realizar actividades que sean personalmente significativas y agradables. Cuando esto no es posible, asegúrese de tener reforzadores de la felicidad, momentos a lo largo de la semana que le aporten tanto placer como significado.

Tenga en cuenta que la felicidad depende principalmente de nuestro estado de ánimo, no del estado de nuestra cuenta bancaria. Salvo en circunstancias extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por aquello en lo que elegimos enfocarnos, y por nuestra interpretación de los acontecimientos externos.  Por ejemplo, ¿Cómo vemos el vaso, medio lleno  o medio vacío? ¿Vemos al fracaso como algo catastrófico, o como una oportunidad de aprendizaje?.

Gestione mejor su tiempo. Estamos, en general, demasiado ocupados tratando de hacer cada vez más actividades en menos tiempo.  La cantidad influye en la calidad, y comprometemos nuestra felicidad cuando tratamos de hacer demasiado.

Recuerde la conexión mente-cuerpo. Lo que hacemos,  o no hacemos, con nuestro cuerpo, influye en nuestra mente. Hacer  ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y comer de forma saludable, lleva tanto a la salud física como mental.

Exprese agradecimiento cuando sea posible. Muy a menudo damos por sentado nuestras vidas. Aprenda a apreciar y a disfrutar las cosas maravillosas de la vida, desde las personas hasta la comida, desde la naturaleza a una sonrisa.

LA REFLEXION
La vía de la razón, disciplinada en sus métodos de análisis, ordenada en sus procedimientos, no parece suficiente, con resultar indispensable. Hace falta también, encontrar los caminos de la creación y de la intuición, para que  podamos orientar nuestra reflexión  “sobre las cosas que más importan”. Y saber abrirnos paso entre las distracciones que nos presenta la vida cotidiana, para no perder el camino, una vez encontrado.
Los sabios de siempre nos recomendaron reiteradamente la práctica de la reflexión, o de la meditación, evitando dejarse llevar por el caótico movimiento de las emociones, que tanto distorsionan el tranquilo fluir de los pensamientos. Un periódico alejamiento de las preocupaciones, un contacto con la naturaleza iban siempre a acompañar la actividad de la mente, con sus beneficiosos efectos.
Estos consejos están en abierta oposición con las continuas invitaciones de nuestra sociedad actual a divagar en ensoñaciones superficiales, o dejarnos llevar por la seducción de las imágenes, que llegan a distorsionar nuestras percepciones internas sobre lo que es la realidad, o lo que de verdad importa.

CRÍTICAS Y BUENOS EJEMPLOS
Aunque son muchos los que han hablado de las críticas constructivas y las críticas destructivas, nos atrevemos a disentir en este aspecto, ya que la experiencia diaria nos demuestra que las críticas son siempre destructivas. Y esto no es culpa de la crítica como procedimiento racional, sino de las personas que actúan llevadas por sus impulsos emocionales y subjetivos antes que por la razón y el buen sentido.
Vivimos en un mundo disfrazado de certezas y seguridad, pero la contrapartida se da en lo profundo de cada ser humano, donde se manifiesta de manera más o menos explícita, la inseguridad, la duda y el miedo. El potencial de acción y creación está notablemente reducido; la capacidad de entender y superar los problemas se ve recortada por la ignorancia que existe en estos terrenos. Y así el hombre se protege, disfrazando también sus temores y su inhabilidad bajo la forma de críticas. En general, todo es objeto de crítica, y destructiva por cierto, pues cuanto peores son los demás, mejor se siente el que inconscientemente se defiende al ocultar sus propios defectos. El que critica es automáticamente el que sabe, el que supuestamente puede hacer las cosas mejor que los otros y el que tiene las soluciones a todos los problemas.
El que critica jamás se preocupa en buscar nada bueno en nada ni en nadie, no justifica ningún error ni perdona la menor falta; el que critica es, pues, quien se cree en posesión de toda la verdad y quien se considera libre de toda equivocación. Como mucho, guardará sus elogios más o menos extensos según las necesidades para la persona, grupo o estructura sociopolítica en la cual se siente amparado. El que critica, en todo caso, se cuida mucho de llevar a la práctica sus ideas, pues nada mejor que la puesta en acción para demostrar que también podría ser objeto de iguales o peores críticas que las que él ha formulado. La crítica genera críticas; de la mala voluntad sólo deviene mala voluntad.
Sin que lo expuesto signifique cerrar los ojos, oídos y boca dejando pasar todo lo que honradamente se considera erróneo, creemos que hay maneras y maneras de señalar errores, y maneras y maneras de volver el espíritu crítico hacia uno mismo en busca de un perfeccionamiento que al menos avalase esa crítica. Más allá de los engaños deliberados a los que nos vemos sometidos por el endiablado esquema actual de vida que llevamos, lo cierto es que siguen existiendo seres de buena voluntad en el mundo. Lo cierto es que no hay nada más hermoso que reconocer los logros de estos seres y estimularlos. Y lo cierto también es que, si no encontramos nada que valga la pena, no hay crítica más constructiva que ponerse a trabajar en aquello que creemos bueno y posible. El ejemplo sigue siendo la mejor de las enseñanzas, la mejor demostración y el más acabado argumento.